miércoles, 16 de mayo de 2012

lenguaje adecuado en la comunicacion oral


1) Claridad. Sin palabras rebuscadas, exceso de tecnicismos, exceso de adjetivos, exceso de información abstracta (cifras, conceptos).


2) Ejemplos concretos y cercanos al contexto. La función de los ejemplos es ilustrar lo que se dice de tal forma que resulte más evidente, para usarlo hay que considerar las experiencias personales y el bagaje cultural de quienes comparten con nosotros el proceso de comunicación. Las necesidades varían mucho entre distintos grupos generacionales, o en los ámbitos de las diversas profesiones.


3) Capacidad de improvisación. El discurso debe considerar las aportaciones y las actitudes de todos los que participamos en el proceso, si notamos que hay incomodidad, molestia, cansancio, curiosidad, debemos tener la capacidad de modificar nuestro discurso para aprovechar estas condiciones en favor de nuestro mensaje. No debemos empeñarnos en decir "lo que teníamos preparado", siempre hay que valorar si resulta oportuno en el contexto de comunicación en el que nos encontramos.


4) Consideración de los tiempos. Evitar explicaciones o justificaciones que resulten innecesarias para la discusión en curso, no excederse en hablar de uno mismo (personalización del proceso). Ni reanudar sobre una misma idea varias veces, cuando ya ha sido planeada.


Podemos catalogar los procesos de comunicación oral colectiva en dos tipos:


a) Procesos de comunicación improvisados. No planificamos, la interacción verbal no es muy intensa y la actitud de los participantes es activa en la medida en que permanecen alerta para interactuar adecuadamente. Aquí destaca la importancia de las propias habilidades expresivas (verbales o no verbales), que permiten a algunos convertirse en guías o líderes del proceso.


b) Procesos de comunicación planeados con anterioridad. A estos pertenecen las entrevistas, foros, debates, simposios, mesa redonda, etcétera; se trata de conversaciones para las cuales se ha designado previamente un tema, una fecha un y espacio en el cual se llevarán a cabo. La finalidad general consiste en aportar información valiosa tanto a los participantes en el proceso como a los posibles espectadores o lectores del resultado de este intercambio, como ocurriría en el caso de la publicación de una entrevista realizada, o de las memorias de un congreso desarrollado en alguna institución académica.

1) Claridad. Sin palabras rebuscadas, exceso de tecnicismos, exceso de adjetivos, exceso de información abstracta (cifras, conceptos).


2) Ejemplos concretos y cercanos al contexto. La función de los ejemplos es ilustrar lo que se dice de tal forma que resulte más evidente, para usarlo hay que considerar las experiencias personales y el bagaje cultural de quienes comparten con nosotros el proceso de comunicación. Las necesidades varían mucho entre distintos grupos generacionales, o en los ámbitos de las diversas profesiones.


3) Capacidad de improvisación. El discurso debe considerar las aportaciones y las actitudes de todos los que participamos en el proceso, si notamos que hay incomodidad, molestia, cansancio, curiosidad, debemos tener la capacidad de modificar nuestro discurso para aprovechar estas condiciones en favor de nuestro mensaje. No debemos empeñarnos en decir "lo que teníamos preparado", siempre hay que valorar si resulta oportuno en el contexto de comunicación en el que nos encontramos.


4) Consideración de los tiempos. Evitar explicaciones o justificaciones que resulten innecesarias para la discusión en curso, no excederse en hablar de uno mismo (personalización del proceso). Ni reanudar sobre una misma idea varias veces, cuando ya ha sido planeada.


Podemos catalogar los procesos de comunicación oral colectiva en dos tipos:


a) Procesos de comunicación improvisados. No planificamos, la interacción verbal no es muy intensa y la actitud de los participantes es activa en la medida en que permanecen alerta para interactuar adecuadamente. Aquí destaca la importancia de las propias habilidades expresivas (verbales o no verbales), que permiten a algunos convertirse en guías o líderes del proceso.


b) Procesos de comunicación planeados con anterioridad. A estos pertenecen las entrevistas, foros, debates, simposios, mesa redonda, etcétera; se trata de conversaciones para las cuales se ha designado previamente un tema, una fecha un y espacio en el cual se llevarán a cabo. La finalidad general consiste en aportar información valiosa tanto a los participantes en el proceso como a los posibles espectadores o lectores del resultado de este intercambio, como ocurriría en el caso de la publicación de una entrevista realizada, o de las memorias de un congreso desarrollado en alguna institución académica.

1) Claridad. Sin palabras rebuscadas, exceso de tecnicismos, exceso de adjetivos, exceso de información abstracta (cifras, conceptos).


2) Ejemplos concretos y cercanos al contexto. La función de los ejemplos es ilustrar lo que se dice de tal forma que resulte más evidente, para usarlo hay que considerar las experiencias personales y el bagaje cultural de quienes comparten con nosotros el proceso de comunicación. Las necesidades varían mucho entre distintos grupos generacionales, o en los ámbitos de las diversas profesiones.


3) Capacidad de improvisación. El discurso debe considerar las aportaciones y las actitudes de todos los que participamos en el proceso, si notamos que hay incomodidad, molestia, cansancio, curiosidad, debemos tener la capacidad de modificar nuestro discurso para aprovechar estas condiciones en favor de nuestro mensaje. No debemos empeñarnos en decir "lo que teníamos preparado", siempre hay que valorar si resulta oportuno en el contexto de comunicación en el que nos encontramos.


4) Consideración de los tiempos. Evitar explicaciones o justificaciones que resulten innecesarias para la discusión en curso, no excederse en hablar de uno mismo (personalización del proceso). Ni reanudar sobre una misma idea varias veces, cuando ya ha sido planeada.


Podemos catalogar los procesos de comunicación oral colectiva en dos tipos:


a) Procesos de comunicación improvisados. No planificamos, la interacción verbal no es muy intensa y la actitud de los participantes es activa en la medida en que permanecen alerta para interactuar adecuadamente. Aquí destaca la importancia de las propias habilidades expresivas (verbales o no verbales), que permiten a algunos convertirse en guías o líderes del proceso.


b) Procesos de comunicación planeados con anterioridad. A estos pertenecen las entrevistas, foros, debates, simposios, mesa redonda, etcétera; se trata de conversaciones para las cuales se ha designado previamente un tema, una fecha un y espacio en el cual se llevarán a cabo. La finalidad general consiste en aportar información valiosa tanto a los participantes en el proceso como a los posibles espectadores o lectores del resultado de este intercambio, como ocurriría en el caso de la publicación de una entrevista realizada, o de las memorias de un congreso desarrollado en alguna institución académica.


1 comentario:

  1. lectura, expresión oral y escrita II Laura Elisa Varela Cabral/ Maruma Godoy Rangel pág.124

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